El acceso a la primera planta queda reservado a los visitantes que hayan pagado previamente su entrada al museo, con la que se puede entrar y salir del recinto tantas veces como se desee en el mismo día, así que ¡prohibido perderla!
A esta planta se llega a través de unas escaleras mecánicas situadas en la zona centro de la Calle Menor, que conducen directamente a la zona expositiva más amplia del edificio. Lo mejor es realizar la visita de izquierda a derecha, comenzando por La Ciencia del Deporte y concluyendo en el espacio dedicado a la Red Eléctrica. Los experimentos más concurridos son los relacionados con el Deporte (sobre todo entre semana, ya que muchos colegios visitan las instalaciones), la Memoria y el Láser.
La ciencia del deporte
Raquetas, remos, sables de esgrima… Son algunos de los objetos de la vitrina que antecede al espacio denominado La Ciencia del Deporte, encaminado a demostrar que el ejercicio no es sólo cuestión de músculos. El deporte actual presenta componentes científicos y tecnológicos. Descubrirlos mientras nos divertimos es el principal objetivo de esta zona, con paneles explicativos con historia, curiosidades y otros temas de interés (alimentación, salud, cuidado físico…). Para entrar en ella deberás plantearte una pregunta: “¿Estoy demasiado gordo?”. Sal de dudas pesándote y midiéndote en los aparatos que encontrarás según entras a la derecha, para después poner a prueba tu saque en la pista de tenis, demostrar tu habilidad en la cancha de baloncesto, lanzar un penalti, correr los 100 metros lisos… Aparatos para medir la flexibilidad y una pared para realizar escalada son otros de los módulos que se combinan en este área. Después de tantas emociones, comprueba tu ritmo cardiaco: no debe sobrepasar la cifra resultante de restar tu edad a 220. Un adulto sano debe tener entre 65 y 80 pulsaciones por minuto. ¿Correcto? Sigue entonces con tu visita. Si necesitas relax, dirígete a las butacas que hay junto a las escaleras. Es la zona de Divulgación a la carta, donde tienes a tu disposición revistas científicas y un televisor donde se emiten documentales.
Astronomía básica
¿Quieres saber dónde está Venus? ¡Adéntrate en el Planetario Burbuja! Situación: junto a las escaleras mecánicas. Un científico te enseñará a descubrir constelaciones y localizar los planetas en el cielo, entre otras nociones de astrología. El aforo es reducido: bajo este particular globo azul sólo caben 20 personas. La charla-espectáculo dura 25 minutos. Horario: de domingo a viernes, 11.30, 12.30, 13.30, 16.00 y 17.00 h. Sábados: 11.30, 12.30, 13.30, 16.00, 17.00, 18.00 y 19.00 h. Del 15 de junio al 14 de septiembre, el planetario también recibe visitantes a las 18.00 y 19.00 h. de domingo a viernes.
La potencia del agua
Realizada en colaboración con Iberdrola, esta exposición detalla el proceso de obtención de energía de las centrales hidroeléctricas. La maqueta del Salto de Cortes II, en Valencia, ilustra cómo es una instalación de generación de energía, que en este caso aprovecha el caudal y el desnivel del tramo del río Júcar entre sus confluencias con el río Cabriel y la Rambla Seca. ¡Toca los botones! La maqueta se iluminará. Los paneles informativos explican el Ciclo del Agua, desde que es recogida hasta su posterior consumición.
Memoria
Abre un cajón del armario. ¿Qué ves? Un yoyó, cromos, lápices de colores… Objetos que te transportan a otras épocas y lugares. Éste es el eje sobre el que gira Mementos, uno de los bloques de la exposición Memoria. La muestra reúne paneles interactivos y soportes audiovisuales que sirven para demostrar que la memoria no es infalible, que está íntimamente vinculada a los sentidos y a la propia identidad. Además de Mementos, existen otros experimentos para realizar, preferiblemente con tu acompañante: Recuerdos tempranos, Diario de la Memoria, Olvidando, Recordar sin pensar y Pesadillas del Aro. Lo mejor: poder ver a través de un monitor cómo es un cerebro humano por dentro. ¿Sabías que está formado por 100.000 millones de células? Comportamiento y pensamiento son fruto del infinito número de patrones que se obtienen al combinarlas.
Exploratorio
“Pienso, luego existo”. La afirmación de Descartes sobre la imagen de un cerebro confeccionada con 5.690 fotografías de personas procedentes de 223 pueblos y ciudades de España da paso a Exploratorio, una especie de cuarto oscuro que reproduce fenómenos naturales tal y como los percibimos, aportando la explicación de sus correspondientes principios científicos. Podrás jugar con los sonidos, la luz, las imágenes, los colores, la electricidad y el magnetismo. ¿Te apetece cazar tu propia sombra? ¿Tejer y destejer un arcoiris? Son sólo algunos de los experimentos en los que puedes participar.
Tecno… láser
“Una luz espléndida amanece en mí”. Cuando en 1917 Albert Einstein escribió esta frase se estaba anticipando a la invención del láser, ocurrida en 1960, a partir de su teoría de la emisión estimulada. Acrónimo de Light Amplification Emision of Radiation, el láser forma parte de nuestra vida diaria. Pero, ¿qué tienen en común el que se utiliza para leer los precios del supermercado con el que usa el dentista? Ésta es la respuesta: todos producen un haz de luz intenso y focalizado. En este espacio podrás ‘destripar’ un CD de música, crear un espectáculo láser y curiosear entre hologramas. ¡Cuidado! Un tiranosaurius rex quiere salir de su encierro… Llévate de recuerdo tu imagen en 3D (precio: 3 €), grabada en un CD (recogida, en la Tienda del Museo).
Red eléctrica
Con motivo de la celebración del 20 aniversario de Red Eléctrica Española, el Museo ofrece esta exposición sobre la electricidad, que permite profundizar sobre la enorme autopista que se abre al asomarse detrás de un enchufe. Por qué se produce un calambre, qué es la tensión o cómo la electricidad altera el funcionamiento de los organismos son algunas de las dudas que encuentran aquí solución.
Calle Mayor
Todo el cielo de Valencia en la Calle Mayor. Ésa es la sensación al caminar bajo la luz que se cuela a través de los cristales que cubren esta avenida de la ciencia. Todas las miradas se dirigen hacia el péndulo de Foucault, un científico francés que en 1851 demostró que la tierra se mueve. Para ello colocó un cable de 67 metros y una bola de cañón de 28 kilos en uno de sus extremos bajo la cúpula del Panteón de París. El largo del cable y el peso del péndulo eran apropiados para mantenerlo oscilando varias horas. Según las leyes de Newton, un cuerpo en movimiento sólo cambia su dirección cuando recibe un impulso que lo desvíe. Si la Tierra estuviera inmóvil, el péndulo debería oscilar en una sola dirección. Sin embargo, sin que se tocara, realizó un giro en el sentido de las manecillas del reloj. Si no se ejerció fuerza alguna, la conclusión es que siguió oscilando en la dirección inicial. La Tierra fue la que cambió de posición. El péndulo del Museo es uno de los más largos del mundo. En su base cuenta con bolas que él mismo desplaza hasta una plataforma, señalando de forma sonora el evento: el ciclo tarda 24 horas en completarse. Conclusión: es el edificio y, con él, el globo terráqueo el que gira y no el péndulo. La única fuerza que se ejerce sobre él es la atracción gravitatoria. Una reproducción espectacular, como lo es también la de la molécula de ADN (ácido desoxirribonucleico), a sólo unos pasos: 15 metros de largo que se multiplican hasta el infinito al mirar el espejo sobre el que se asienta. Un último experimento: junto a la molécula gigante podrás comprobar cómo funcionan las antenas parabólicas de televisión, que recogen y concentran la señal que llega desde el satélite.
Juegos y experimentos
El 2005 fue declarado Año Internacional de la Física con motivo del centenario de la Teoría de la Relatividad. Desde entonces se puede ver en el Museo la exposición “100 años de 100cia”, en la que se reflejan las aplicaciones tecnocientíficas más destacadas del siglo XX a través de experimentos sobre la luz, el espacio... Cuando termines, ¡pon tus conocimientos al revés! Acomódate en la Silla de Giro del Astronauta y no cierres los ojos. Horario: de lunes a viernes, de 11.00 a 13.30 horas y de 16.30 a 17.30 horas. Sábados: hasta las 19.00 horas.
Volar, volar
Al final de la Calle Mayor hay una exposición en la que se puede observar desde una maqueta de un ingenio de Leonardo hasta una réplica del primer avión que logró volar en España, construido por Gaspart Brunet y pilotado por Juan Olivert en septiembre de 1909. También, un Mirage III real.